viernes, 2 de enero de 2009

Fulano

Fulano me ha acompañado desde el 24 de septiembre de 2007, fue resultado de una boda a la que fui, y pensé que no me duraría ni dos días ya que los anteriores no me duraban prácticamente nada, llegó a mi en una especie de zapato blanco que le quedaba un poco ajustado y pensé que más adelante lo podría lastimar, además no se le veía tan bien que digamos, así que un día estaba yo en un mercado y decidí comprarle algo más apropiado, eran unas bolitas azules que había que hidratar constantemente, llegué a mi casa, busqué dónde colocarlo le puse sus respectivas bolitas, agua, y le dije, te buscaré un nombre... en ese momento las dos únicas hojas que tenía estaban chiquititas igual que su tallo, muy pequeño.

Ya que nunca había sido muy cuidadosa con este tipo de compañías, decidí llevarlo a la que en ese entonces era mi oficina para poder estar al pendiente de él, en algún momento lo llamé Fulano, y al parecer le agradó el lugar.

Pero Fulano y yo nos tuvimos que separar, ya que me enfermé muy feamente de la espalda y eso me impidió volver a la oficina, de repente alguien que pasaba a hacerme una visita de doctor, me preguntó si se me ofrecía algo de allá, y le pedí que me trajera a mi Fulano, y me lo trajo...

Después tuvimos nuevamente una separación pero digamos que seguíamos estando juntos, yo pasé por una etapa de depresión y lo descuidé, pero mi mamá me lo cuidaba, de no haber sido por ella, Fulano hubiera muerto...

Desde hace como 1 mes, lo cuido solo yo, estoy al pendiente de hidratarlo cada que lo necesita, de que le dé un poco el sol, porque tampoco quiero que se queme, ahora tiene 5 hojas y 3 que están naciendo, su tallo ha crecido también.


Cuántas veces llega un Fulano a nuestras vidas y los primeros días estamos muy al pendiente, y después olvidamos darle un poco de agua porque estamos muy ocupados dándole vuelta a asuntos de los cuales conocemos la respuesta o la solución, cuántas veces después de mucho tiempo de no ver a algún Fulano del pasado, nos prometemos esta vez cuidarlo y no lo hacemos, o peor aún, con cuántos Fulanos vivimos, algunos de ellos han estado con nosotros desde el día que nacimos y rara vez les damos una miserable gota de agua, no los sacamos al sol, cuántas veces hemos sido un simple Fulano para alguien y no morimos... pero sentimos como si eso pasara..., y la diferencia entre todos estos Fulanos y mi Fulano, es que los primeros nos han dado cariño, apoyo, consuelo, tiempo, y todas esas cosas que mi Fulano no me puede dar, él sólo me acompaña...



5 comentarios:

Xénit dijo...

Hola linda Maraya!

Pues si. Tu fulano se ve en buenas condiciones de salud. Las mamás son muy buenas para eso de cuidar plantitas. Yo veo que mi madre las riega, les habla con cariño y las cuida como a un miembro más de la casa. Y parecerá mentira pero, cuando las descuida un día, las flores sobretodo como que se ven más feas.

Cuida mucho a Fulano y te envio un saludo.

Mireya dijo...

Creo que todos tenemos el chance de tener a un Fulano (aunque no como el de usted), y tam bién por cosas ajenas o voluntarias, desplazamos su cuidado en otras personas. Que bueno que ya está al mando.

Un abrazo.

Abril dijo...

Gracias por pasar por mi blog... y dejar un lindo comentario... Carpe Diem. Trataré de que éste contenga cosas lindas para ser leídas.

Seguiré tu blog con mucho cuidado.

Abril

Anvil Higgins dijo...

yo opino que lo tires por la ventana, esas madres ni siquiera frutas dan y ni sirven apra el te...

Rodo dijo...

Esas plantitas tienen algo que hace que uno las quiera como si fueran hijos.

Yo tenía una (la primera y única planta que he tenido [¿un hombre con una planta?, es que estaba chida la maceta]) y no se porqué la cuidaba harto...